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Power Platform vs desarrollo a medida: cuándo tiene sentido cada uno

En casi todas las primeras reuniones con un cliente nuevo, llega el momento en que alguien pregunta: «¿y esto no se puede hacer mejor en .NET?» o «¿no estaríamos más seguros con desarrollo a medida?». Es una pregunta legítima. Y la respuesta honesta es que depende — pero no de la tecnología, sino de lo que estés intentando resolver.

El error que veo una y otra vez

Llega una empresa y dice: «queremos Power Platform porque nos han dicho que es rápido». Otra dice: «Power Platform no, eso no es desarrollo de verdad». Las dos se equivocan en lo mismo: han elegido herramienta antes de definir el problema.

Antes de hablar de tecnología, necesitas responder unas pocas preguntas. ¿Qué proceso estás intentando digitalizar? ¿Cuánta gente lo va a usar? ¿Qué sistemas tiene que tocar? ¿Cada cuánto cambian los requisitos? He visto proyectos de desarrollo custom de 6 meses para resolver algo que Power Apps hace en 3 semanas. Y al revés: gente forzando Power Platform en casos donde claramente necesitaban código.

Donde Power Platform gana sin discusión

Procesos internos estándar. Aprobaciones, formularios, gestión documental, automatizaciones de email, dashboards operativos. Si tus usuarios ya trabajan en Microsoft 365, si el proceso es relativamente predecible, y si necesitas algo funcionando en semanas — no en meses — Power Platform es la opción más sensata.

Casos concretos donde he visto el mayor impacto: una fábrica que gestionaba producción con Excel y papel, un equipo de administración que procesaba facturas a mano durante horas al día, directivos que necesitaban un PowerPoint semanal que alguien tardaba medio día en preparar. Todo eso hoy funciona con Power Apps, Power Automate y Power BI. Sin servidores que mantener, sin desarrolladores que rotar.

¿El coste? Según mi experiencia, entre 3 y 10 veces menos que el equivalente en desarrollo custom. Y el tiempo de entrega pasa de meses a semanas.

Donde Power Platform no llega

Hay límites claros. Miles de transacciones concurrentes, lógica de negocio muy compleja con integraciones en tiempo real, interfaces de usuario que necesitan ser pixel-perfect, o un producto que vas a vender a terceros. Para eso necesitas código. Power Platform es una plataforma de procesos internos, no un framework para construir producto.

También necesitas desarrollo custom cuando quieres control total sobre la arquitectura, el rendimiento y el ciclo de despliegue. Si tu equipo de ingeniería ya tiene un stack maduro y experiencia, forzar Power Platform sería un paso atrás.

Lo que mejor funciona: no elegir uno solo

En los proyectos que mejor resultado han dado, se usan ambos. Power Platform resuelve el grueso de los procesos internos — ese 70-80% que no justifica meses de desarrollo — y el código custom se reserva para los sistemas core donde necesitas escalabilidad real.

Además, Power Platform conecta con APIs custom mediante conectores personalizados. No es una decisión binaria. Puedes validar una idea en Power Apps en 2 semanas, y si crece hasta un punto donde necesita más potencia, migras solo esa parte a código. He hecho ese camino con clientes varias veces y funciona.

La pregunta real

¿Menos de 500 usuarios, ecosistema Microsoft, requisitos que evolucionan, y lo necesitas ya? Power Platform. ¿Producto SaaS para 10.000 usuarios concurrentes con lógica algorítmica? Desarrollo a medida.

La mayoría de empresas medianas caen en el primer grupo. Y la mayoría llevan meses esperando a que IT les desarrolle algo que podrían tener funcionando en un mes. Esa espera tiene un coste que nadie calcula — pero que la empresa paga todos los días.

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